¿Sabéis qué tienen en común una taza de café y una transfusión de plasma?

Trascurría los años 30  y en Barcelona los hermanos Grifols investigaban como aplicar un método que fuera efectivo en el trasporte de hemoderivados del banco de sangre que habían creado en la capital catalana, único en España.

Los hermanos Grifols i Lucas se basaron en la investigación de Flosdorf que demostraba que la liofilización era aplicable a materiales biomédicos sin llegar a alterar sus propiedades básicas. En aquella época ya se usaba para liofilizar la Penicilina que fue introducida en España por estos doctores.

El problema residió en cómo conseguir liofilizar la sangre con los instrumentos que disponían en los años 40, en una España de posguerra y una Europa en plena contienda.

La primera máquina de liofilización se consiguió mediante materiales de segunda mano, procedentes de otras máquinas como por ejemplo la utilizada para hacer el vacío que originariamente fue  para hacer bombillas.

El problema serio vino cuando quisieron conseguir un vacuómetro lo bastante exacto motivo por el cual se tuvo que hacer por encargo a una empresa catalana especialista en vidrios, y después crear un sistema de bombeo que impidiera la entrada de aire. Después de muchos intentos descubrieron que dependía  del tipo de aceite en el que se sumergía la bomba que como consecuencia se creaban elementos volátiles que impedían el vacío.

La historia de la familia cuenta que la solución fue calentar el aceite con la bomba sumergida sobre una estufa Primus para evaporar los compuestos nocivos.”Víctor Grífols pasó la noche con un extintor al lado, procurando no dormirse por si se prendía fuego. A las seis de la mañana le pareció que ya no se desprendían gases, apagó el hornillo y dejó reposar el aceite. Una vez frío, puso en marcha la bomba que ahora sí, creó el vacío”.

Una vez superadas todas las dificultades, Laboratorios Grifols se convirtió en la primera empresa en liofilizar plasma en España. El plasma liofilizado permitía la conservación a temperatura ambiente durante cinco años. Conseguir esa longevidad del producto fue una gran mejora ya que el periodo de conservación del plasma líquido fresco era de 21 días.

Se podría decir que el ingenió y la tenacidad de esta familia consiguió vencer la escasez porque fueron muchos más los inventos y patentes que durante varias generaciones han mejorado la sanidad. Una afirmación arriesgada, pero podríamos decir que estamos delante de los primeros ingenieros biomédicos.

Pero a todo esto os preguntareis que tiene que ver el café aquí.

Los hermanos Grifols probaban con café el éxito o el fracaso de su experimento no con sangre. Con ellos podían apreciar si la liofilización mantenía o no las propiedades básicas que ellos querían mantener.

Años más tarde este método fue vendido a Nestle para liofilizar el conocido café Nescafé liofilizado.

Ahora cuando tomes un café para el desayuno recuerda que es el mismo método utilizado para antibióticos y preparados plasmáticos. Su origen fueron unos hermanos catalanes.

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Albert Sánchez. Historiador y Crítico de cine

Este articulo me lo pasaron cuando era directora para revista sanitaria pero no se llegó a promocionar, así que me corresponde enseñároslo para que se difunda. Agradezco a Albert Sánchez (autor) que nos cuente esta y mas historias que podremos ver en la sección de “Historias de tu enfermera”.

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