Diverticulitis

La vía biliar es un conjunto de ductos intra y extra-hepáticos por los que discurre la bilis producida en el hígado hasta desembocar en la segunda porción del duodeno.

Cada porción hepática tiene su conducto biliar (derecho e izquierdo); ambos se funden en un conducto hepático común, que se une al conducto cístico –procedente de la vesícula biliar– para formar el conducto colédoco encargado de llevar la bilis hasta la porción descendente del duodeno.

Síntomas

Las personas con diverticulosis con frecuencia no tienen ningún síntoma, pero pueden presentar distensión y cólicos en la parte baja del abdomen. En muy pocas ocasiones, pueden notar sangre en las heces o en el papel higiénico.

La diverticulitis puede ser aguda o crónica. Con la forma aguda, puede tener uno o más ataques severos de infección e inflamación. En la diverticulitis crónica, la inflamación y la infección pueden disminuir, pero nunca desaparecen por completo. Con el tiempo, la inflamación puede conducir a una obstrucción intestinal, que puede causar estreñimiento, heces delgadas, diarrea, hinchazón y dolor abdominal. Si la obstrucción continúa, el dolor abdominal y la sensibilidad aumentarán, y puede sentirse mal del estómago o vomitar.

Factores de riesgo

Existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar diverticulitis:

  • Envejecimiento. La incidencia de la diverticulitis aumenta con la edad.
  • Obesidad. Tener un gran sobrepeso aumenta tus posibilidades de desarrollar diverticulitis.
  • Tabaquismo. Las personas que fuman cigarrillos son más propensas a experimentar diverticulitis que quienes no fuman.
  • Falta de ejercicio. El ejercicio intenso parece reducir tu riesgo de diverticulitis.
  • Alimentación rica en grasas animales y baja en fibra. La alimentación baja en fibra combinada con un alto consumo de grasas animales parece aumentar el riesgo, aunque no está claro qué pasa cuando consumes poca fibra por sí sola.
  • Ciertos medicamentos Varios medicamentos se asocian a un mayor riesgo de diverticulitis, entre ellos los esteroides, los opiáceos y los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno y naproxeno sódico.

El envejecimiento y la herencia son factores primarios en el desarrollo de diverticulosis y diverticulitis, pero la dieta también juega un papel importante. Comer una dieta baja en fibra y alta en alimentos refinados puede aumentar el riesgo. De hecho, en las sociedades occidentales, aproximadamente el 10% de las personas mayores de 40 años eventualmente desarrollan diverticulosis, la cifra alcanza al menos el 50% en personas mayores de 60 años. La diverticulitis ocurrirá en aproximadamente el 10% -25% de las personas con diverticulosis.

El estrés y la ansiedad, en combinación con una dieta desequilibrada en pacientes de edades superiores a los 50 años, pueden desencadenar esta enfermedad.

Aunque no se ha demostrado, algunos investigadores piensan que si a menudo estás estreñido y usualmente te esfuerzas cuando defecas, puedes crear suficiente presión en las paredes intestinales para debilitarlas y comenzar el desarrollo de bolsas diverticulares. La falta de fibra conduce a un aumento de la tensión de la pared intestinal para mover las heces a través del colon. Eso provoca un aumento de las presiones locales que conducen a la formación de bolsas en los puntos débiles de la pared del colon. El aumento de la presión junto con la comida no digerida atrapada en estas bolsas puede erosionar la pared diverticular, causando inflamación y posible infección bacteriana, lo que puede provocar diverticulitis.

Complicaciones

Alrededor del 25 % de las personas con diverticulitis aguda desarrollan complicaciones, entre las que se pueden incluir las siguientes:

  • Absceso, acumulaciones de pus en las bolsas.
  • Obstrucción en el colon o el intestino delgado causada por tejido cicatricial.
  • Fístula (conducto anormal) entre las secciones de los intestinos o entre los intestinos y la vejiga.
  • Peritonitis, que puede producirse si una bolsa infectada o inflamada se rompe y derrama contenidos intestinales en tu cavidad abdominal. La peritonitis es una emergencia médica que requiere atención inmediata.

Diagnostico

  • Radiografía simple de abdomen, Radiografías con contraste, Ecografía, TAC, Resonancia magnética.
  • El enema con bario y la colonoscopia están contraindicados en la fase aguda de la diverticulitis debido al riesgo de perforación.

Tipos de diverticulitis:

  1. Sin complicaciones. Alta desde urgencias con atb oral y dieta sin residuos. Suelen mejorar en unas 48-72h.
  2. Con complicaciones:
  • Con absceso:
    • Pequeños (<2 cm): antibióticos parenterales
    • Grandes: drenaje percutáneo guiado con TC. Laparotomía urgente: absceso inaccesible al drenaje percutáneo, paciente con deterioro, sin mejoría, con aire libre intraabdominal o peritonitis. Etapas I y II de Hinchey: resección de sigmoide con anastomosis primaria.
    • Abscesos más grandes, peritonitis: resección del sigmoide con colostomía terminal y bolsa de Hartmann
    • Con obstrucción:
      • Incompleta: líquidos, aspiración nasogástrica y enemas
      • Completa o no responde a tratamiento en poco tiempo: laparotomía y resección del sigmoide con colostomía terminal.
    • Con peritonitis difusa: Laparotomía urgente.
    • Con fístulas (5%): Definir la anatomía de la fístula, excluir otros diagnósticos (afección maligna, Crohn, inducidas por radiación), tratamiento quirúrgico. Resección del segmento enfermo del colon más reparación simple del órgano dañado.

Existen varias clasificaciones de la diverticulitis:

Diverticulitis aguda clasificación de Hinchey

GRADO I.- ABSCESO PERICOLICO O MESENTERICO.

GRADO II.- ABSCESO PELVICO.

GRADO III.- PERITONITIS PURULENTA GENERALIZADA.

GRADO IV.- PERITONITIS FECALOIDEA GENERALIZADA.

Estatificación de la Diverticulitis Clasificación de Ambrosetti

Grado:

 – Ia: Divertículo inflamado.

 – Ib: Diverticulitis + pericolitis (> 4 mm).

 – Ic: Absceso < 3cm.

– II: Absceso > 3 cm.

– III: Absceso extrapélvico.  Peritonitis purulenta.

– IV: Perforación libre.  Peritonitis fecaloideas.

Tratamiento

El tratamiento es distinto si es una diverticulitis complicada o no complicada. ​

Un episodio inicial de diverticulitis aguda se trata generalmente con tratamiento médico conservador, incluyendo descanso del intestino (no comer por vía oral), fluidos intravenosos y antibióticos de amplio espectro que cubran bacterias anaerobias y gram negativas. Sin embargo, los ataques o las complicaciones agudas persistentes, tales como peritonitis, absceso o fístula, pueden requerir cirugía inmediatamente o en una base electiva. La diverticulitis se trata con modificaciones en la dieta, antibióticos y posiblemente cirugía.

Generalmente en el estadio Ia y Ib se trata ambulatoriamente con alta precoz y seguimiento domiciliario.

Al darse de alta, los pacientes pueden ser sometidos a una dieta baja en residuo. Una dieta baja en fibra da al colon tiempo para recuperarse fácilmente. Más adelante, los pacientes son llevados a una dieta alta en fibra. Hay pruebas de que este tratamiento baja la tasa de repetición.

Muchos expertos creen que una dieta baja en fibra puede provocar diverticulosis y diverticulitis. Esta puede ser la razón por la cual las personas en Asia y África, donde la dieta tiende a ser más alta en fibra, tienen una incidencia muy baja de la afección.

Dieta para la diverticulitis

Ver dieta

Aunque todavía no hay datos de trabajos aleatorizados que guíen las recomendaciones dieteticas después del alta hospitalaria, durante la recuperación se acostumbra a recomendar una dieta blanda, con pocas fibras.

Si experimenta síntomas graves de diverticulitis, a de acudir a urgencias donde le diagnosticaran del grado de gravedad que padece. En los casos leves, será dado de alta con atb oral y unas pautas dietéticas a seguir. Estas recomendaciones son muy importantes para su recuperación.

Básicamente el tratamiento dietético se divide en dos fases. (ver dieta para el tratamiento de la diverticulitis)

La fase inicial donde se pretende bajar la inflamación intestinal y precisara de una primera parte de alimentos líquidos para pasar a una dieta sin residuos estricta.

La fase final, que se realizara seguramente tras la visita de su especialista, se pasara a una dieta rica en fibra para evitar la repetición del episodio de diverticulitis.

Prevención

Muchos estudios muestran que comer alimentos ricos en fibra puede ayudar a controlar los síntomas diverticulares.

Si tiene dificultades para estructurar una dieta por su cuenta, En tu enfermera digital le orientaremos de la dieta que deberá seguir.

“… Hasta la fecha, no ha sido publicado ningún estudio que compare de forma aleatoria el tratamiento domiciliario con el tratamiento con ingreso en pacientes con grado leve de Diverticulitis aguda, y que constituya una referencia segura para el tratamiento adecuado basado en la evidencia científica”.


Fuentes:

  • Biondo S, Fraccalvieri D. Enfermedad diverticular. Colitis isquémica. En Parrilla P, Landa JI (Ed). Cirugía AEC (2ª edición). ISBN: 978-84-9835-282-5. Madrid 2009. pp: 479-488.
  • Bhuket TP, Stollman NH. Diverticular disease of the colon. In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger and Fordtran’s Gastrointestinal and Liver Disease. 10th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 121.
  • Kuemmerle JF. Inflammatory and anatomic diseases of the intestine, peritoneum, mesentery, and omentum. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman-Cecil Medicine. 25th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 142.
  • Cuando los divertículos aparecen en los intestinos, se padece de diverticulosis y cuando las bolsas se inflaman, se dice que se padece de diverticulitis. MedlinePlus Enciclopedia Médica: Diverticulitis
  • «Adult Health Advisor 2005.4: Diverticulitis». Archivado desde el original el 27 de febrero de 2007.
  • Artigas Raventós V. Enfermedad diverticular del colon. En: Salvá Lacombe. Avances en cirugía colorrectal., 177. Pulso Ediciones S.A., Barcelona, 1991
  • Freeman SR, McNally PR. Diverticulitis. Med Clin North Am 1993, 77: 1149-1167
  • Machicado GA, Jensen DM. Acute and chronic management of lower gastrointestinal bleeding: cost-effective approaches. Gastroenterologist 1997, 5: 189-201
  • Prather C. Inflammatory and anatomic diseases of the intestine, peritoneum, mesentery, and omentum. In: Goldman L, Ausiello D. Cecil Textbook of Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 145.
  • Brunicardi C, Andersen DK, Billiar TR y col. Schwartz. Principios de Cirugía. 9a. ed. México: McGraw-Hill, Interamericana Editores.

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