Diario de una enfermera: Mis valientes guerreros.

Capítulo 3.

Tengo pendiente hablaros de Carmen pero creo que presentaros a mis valientes guerreros es prioritario.

Pues bien, ellos son Laura, Albert, Mercé, Anna, Ana, Patricia, y estos últimos días ….Clara.

Os hablé en el anterior capitulo de mi paso por un hotel medicalizado, y os hablaré de como nos llegamos a organizar, mas adelante.

Pues bien, en plena pandemia, el hospital como sabéis se colapsó. Se colapsó todo un sistema sanitario. Pero no solo el nuestro. El de todos y cada uno de los sistemas sanitarios de cada uno de los paises del mundo.

Faltó de todo para poder asistir a la brusca y elevada demanda de atención que se dio debido a la COVID. No os voy a contar en este post lo que vivimos porque ya lo hice hace un tiempo. Lo recuperaré y añadiré al diario para que no os perdáis nada.

Nos enviaron al hotel para medicalizarlo y poder drenar el hospital de pacientes menos agudos. En este caso nos ingresaban pacientes de cualquier hospital para acabar el aislamiento cuando no tenían posibilidad de volver a sus domicilios.

Se precisaba cubrir 4 turnos de 12h, dos de día y dos de noche, que asistieran principalmente 4 plantas del hotel. Cada planta tenía unas 26 habitaciones la mayoría dobles. Éramos 6 enfermeras para cubrirlo todo y no se podía disponer de más personal titulado para ello ya que faltaban enfermeras en todas partes.

Entonces se hizo una llamada de auxilio por parte de las universidades de enfermería en la que se presentaron voluntarios para dar ayuda. Estudiantes de 4 grado de enfermería que voluntariamente decidieron ayudar en esta desbordante pandemia.

Así se formaron los equipos en el hotel. Dos turnos de mañana cada uno de ellos a días alternos y con dos enfermeras tituladas y 6 estudiantes en cada uno de los turnos. Y de noche éramos dos equipos con una enfermera titulada y 6 estudiantes en cada uno, también a días alternos. Así me encontraba yo sola con 6 estudiantes de 4º grado de enfermería. Debíamos cubrir 3 de las plantas ya que en la cuarta dábamos asistencia a dos centros de discapacitados que tenían sus propios cuidadores. Pero gestionábamos la medicación y las urgencias.

Y así, con mis 6 valientes guerreros ( Mercé, Albert, Anna, Ana, Laura, Patricia) pasamos finales de marzo, todo el abril y hasta mayo que volvimos a abrir la unidad de hospitalización a domicilio.

Largas noches donde atendíamos a personas sufriendo de miedo por su futuro, con síntomas diversos, con ansiedad, angustia por la soledad de una habitación de hotel donde no podían ver a sus familiares nada más por videollamada.

Nos acercábamos como astronautas pero con menos glamour ya que nuestros EPIS no eran de última generación. Nos apañábamos. Tenemos muchas anécdotas que contaré en otro post.

Mis valientes guerreros estuvieron más que profesionales y al cerrar el hotel se distribuyeron por diversos servicios del hospital continuando con su auxilio sanitario.

Ahora no les falta trabajo. Y espero que siga así pero sin las condiciones actuales.

Esta última semana finalizó las prácticas otra de mis valientes guerreras. Lo expreso así porque estuvieron a mi lado pero ni mucho menos son míos. Son íntegramente personas independientes, valientes y guerreras que sin duda están hechos de otra pasta. Nuestra real real nueva generación.

Quiero recordar que nuestro gran hospital es un hospital universitario, eso significa que los estudiantes de la salud se forman en él y realizan sus prácticas para poder aprender todo lo que necesiten saber para llegar a ser grandes profesionales. Se distribuyen entre el personal y nos acompañan durante semanas a lo largo del año. Tenemos médicos, enfermeras y TCAE. Intentamos mostrarles todo los que sabemos y el día a día de diferentes servicios.

Y ahí estaba Clara, realizando sus prácticas de enfermería conmigo en el servicio de hospitalización a domicilio. Pero, además, se prestó a auxilio sanitario donde le asignaron la UCI. Ella no quiso perderse las prácticas en la domiciliaría porque le gustaban pese a insistirle que se fuera a dormir y es que, Clara, salía de trabajar 12h de noche en la UCI y después se venía conmigo a visitar pacientes en sus domicilios hasta las 14h, sin dormir. Mi valiente clara con una energía casi incansable. Entre trayecto y trayecto se quedaba irremediablemente dormida, entre el cansancio de la noche y el vaivén del coche era imposible que aguantara, pero al parar el coche en la puerta de un nuevo domicilio ya la tenias de un bote preparada para la acción. Y ahora ya está preparada para su larga trayectoria profesional. Preparada antes de hora pero las circunstancias lo requieren y ella como otros muchos se presentan para la batalla como valientes guerreros.

Para ella, para los valientes guerreros, para los compañeros que no tendrán sus vacaciones de navidad este año y para todo el mundo, os deseo una feliz navidad y espero que un mejor año próximo. Felices fiestas.

Cuidaros mucho corazones ♥️ y recordad, mascarilla, higiene y distancia social. 🙏

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