Pins Cargolats, la ruta para enamorados.

Por Jose Basallote, miembro de caminantes.

Esta excursión la comenzamos en el aparcamiento de Coll d’Estenalles, carretera de Terrasa a Talamanca, km. 14,8 , junto al Area de informació del Parc.

Desperté a las 06,00 de la mañana, y decidido fui a la ducha y a afeitarme, es un día muy especial como todos los que mi Sol viene de excursión. Preparo algunas cosas para llevar, le doy de comer a Niurka y a la que me doy cuenta, ya son las 07,- y yo no he desayunado aún, así que comencé a estresarme.
Calma Pep, que te va a dar tiempo a todo!!. Rápidamente me dispuse a hacer té para desayunar y té para el camino, y cuando estaba casi todo preparado sonó el WatsApp, eran las 07,45 y mi Sol y una de mis mejores amigas estaban junto a mi casa pero no encontraban aparcamiento para dejar el coche… les dije que bajasen un poco y detrás del Parc Odessa les esperaría en cinco minutos… y así fue, cuando llegué estaban esperando, ya habían aparcado y con los nervios no recordaba dónde tenía yo mi vehículo. Bueno, pronto lo recordé y pudimos ser puntuales al lugar de encuentro antes de acudir a la montaña. Estando allí vimos que nadie nos esperaba, y decidimos ir directos al punto de inicio de la excursión, cita que todos tenían bien indicada en sus móviles con anterioridad, así que continuamos la marcha.
Después de dejar el vehículo bien estacionado, retrocedemos caminando hacia la entrada al Parking y continuamos por el paso a la izquierda de la carretera unos metros hasta el comienzo de la Pista, cruzando la barrera nos dirigimos en dirección al Oeste con una suave pendiente ascendente donde nos acabamos de saludar todos los del grupo.
Durante el camino tuve la oportunidad de saludar a todos y cada uno de los integrantes de la excursión, también de acompañar a mi Sol y cruzarnos unas miradas cómplices que me alegran el camino… camino de primavera con flores que le hubiera regalado, pero preferí respetar su intimidad y darle márgen sin presionar frente a amigos comunes.
A los 900 metros de camino, hay unas escaleras a mano derecha por donde subimos y bordeamos la Bassa de La Mata… (aquí los perros se remojaron las patas y la lengua un poco, salvo Percy que se entretuvo bañándose mientras recogía un palito que hábilmente se le lanzó al medio de la bassa. Continuamos por la ruta GR5, Pista que transcurre por las cimas de estas montañas, y que nos permite divisar hermosos paisajes de la Catalunya Central, ayer había buena visibilidad gracias al viento, y se podía ver hasta los Pirineos nevados en sus cimas.


En algunos lugares, mirando hacia la izquierda se podía intuir el horizonte marino en la zona de Coma-Ruga, pero costaba apreciarlo, justo a la izquierda del Macizo de Montserrat que lo teníamos enfrente y que metro a metro nos íbamos acercando mientras caminábamos por la Carena de la Castanyera.
Dejamos atrás también un hermoso bosque de Encinas espectaculares hasta llegar al km. 2,300 donde dejamos la Pista al inicio de una cuesta y nos desviamos a la derecha por un sendero que no sube, sino llanea los siguientes 300 metros para a continuación comenzar a descender, pero con cuidado de desviarnos por el tercer sendero a la izquierda, que es el primero que no sube, sino que continúa la bajada por un bosque tupido y con muchas piedras sueltas en el camino y que nos obligan a olvidarse de todo y centrarnos en no pisar mal.
Seguimos bajando hasta encontrar un claro fuera del bosque, aquí me di cuenta que ya nos habíamos dejado nuestra ruta atrás, ya que unos metros antes hay que desviarse a la izquierda subiendo unos peldaños poco seguidos en la roca. Este desvío va girando hacia la izquierda casi media vuelta rodeando un pequeño cerro, para luego acabar subiéndolo y metiéndose por un cañón estrecho con fuerte bajada entre encinas de pequeño tamaño.
Caminamos unos 100 metros bajando con cuidado y en el claro hay que seguir bajando hacia la izquierda hasta meterse en el bosque. Otros 100 metros más por ese bosque en camino ya semi-llano y al salir del bosque a nuestra izquierda nos esperaba la Balma dels Debanadors donde hicimos una parada para almorzar, que algunos ya teníamos el gusano devorándonos por dentro.


Mi Sol me invitó a café descafeinado, que nunca tomo, pero que me supo a gloria, quizás por mi euforia contenida, pero me encantó. Compartimos unas pastas, y tomamos un poco el sol mientras observábamos el camino por donde íbamos a pasar minutos después. Este lugar se presta como idóneo para una merienda-cena observando la puesta del Sol cualquier día despejado.
Una vez repuestas las energías, continuamos al frente bajando el claro de las rocas hasta seguir por el camino en el bosque, que baja unos metros más y gira a la izquierda por un bosque de encinas que está muy limpio de maleza, ahora seguimos llano y el camino nos irá llevando a encontrar la ruta dels Pins Cargolats que todos estábamos ilusionados de ver.
Continuamos llaneando y subiendo un poco, evitando los desvíos a la izquierda, siempre recto o girando a la derecha hasta llegar a la Carena de l’Era dels Enrics donde el camino desciende un poco y llanea casi en línea recta. Al superar un llano libre de vegetación se aprecia que hay dos caminos, separados por cuatro metros, hay que seguir el de la derecha que nos hará bajar unos metros y seguir por otra zona libre de vegetación hasta llegar a la zona de los Pins donde entraremos en el bosque y comenzaremos a bajar y bajar viendo estas maravillas.
En principio seguimos un desvío a la derecha en dirección norte y que no tiene salida, hay que bajar hasta el borde del precipicio donde hay un pino que parece un bonsái enorme situado en una roca y que divisa todo el barranco que tiene a sus pies, y que tiene alguna rama retorcida.
Retrocedemos subiendo hasta llegar a la bifurcación y seguimos a nuestra derecha para volver a bajar en esa dirección oeste donde hay que estar muy atentos porque están aquí, a izquierda, a derecha, separados unos metros del camino, en un desvío, tanto a derecha como a izquierda mientras vamos bajando, bajando y bajando.
Cada vez el camino se hace más duro hasta llegar a un pino en forma de J y que el camino pasa por encima, sólo superado, echas la vista atrás y te das cuenta de lo hermoso que es. A partir de aquí seguimos con una pendiente más suave pero bajando más y más hasta ver un par de pinos más. En este punto la mayoría del grupo decidió que ya tenían vistos suficientes pinos, por lo que aquí detuvimos nuestra visita ya que andábamos pendiente de la hora de regreso y estábamos siendo lentos en el recorrido y no querían ser impuntuales en sus citas. Otro día madrugaremos más y llegaremos hasta el fondo del barranco con la ilusión de ver más Pins Cargolats. Tan sólo mi Sol y yo decidimos bajar unos metros más, no sin antes oír comentarios «a ver qué vais a hacer vosotros dos por ahí»… Bajamos unos metros y vimos dos Pins más, tuvimos nuestro momento de intimidad, que no os detallaré, y en diez minutos ya volvíamos a estar con el grupo.


De regreso nos encontramos que se había perdido un perro… Percy no contestaba a las llamadas de sus papis, así que tuvimos que sumarnos a la búsqueda utilizando un silbato de ultrasonidos especial para perros que llevo siempre… Llevaban ya diez minutos desesperantes buscando sin éxito al canino, y por suerte, al incorporarnos nosotros, no sé si gracias al silbato o ya estaba en camino de vuelta Percy, apareció entre la maleza subiendo desde un lateral del camino… el pobre Percy llegó exhausto, le dimos agua y no paraba de querer más y más, se estiró en el suelo y quería más agua pero sin querer levantarse, así a pierna suelta nos tuvo sorprendidos unos cinco minutos hasta que comenzó a calmarse y a dar síntomas de recuperación, cosa que nos alivió a todos esa preocupación que teníamos.
A partir de este momento recuperamos la marcha de regreso, ya quedaba 1,5 horas para las 14 y estábamos lejos y algunos integrantes del grupo veían comprometida su puntualidad para la tarde.
El camino de regreso no fue exactamente el mismo que el de ida, en un desvío cogimos el sendero de la derecha que nos llevó casi a Coll de Boix donde encontramos la Pista inicial y siguiéndola hacia nuestra izquierda nos llevó directos al parking.
Algunos del grupo habíamos organizado una comida campestre al finalizar la excursión, y mientras regresábamos hicimos balance de lo que nos quedaba y me di cuenta que iba a faltar agua, así que nos hidratamos y me adelanté al grupo para ir a buscar la Font Freda (esta forma parte de otra excursión que ya os contaré en otro momento), donde hice acopio de agua buenísima y fresquita y que nos iba a alegrar la mesa tanto como los dos pollos asados que nuestro compañero Juan (que no le apeteció caminar) nos traía a las 14 desde la Rostisería de su barrio.
Una vez llegamos a los coches nos despedimos de los amigos y compañeros que no se quedaban a comer y los seis que sí nos desplazamos hasta un lugar secreto y maravilloso donde tuvimos una hermosa velada descansando de la excursión, y comiendo en muy buena compañía, y para finalizar, hasta hice mis pinitos aliviando unos pies cansados con un pequeño masaje relajante. Regalito de la Casa.

Este lugar secreto no forma parte de la excursión, así que os dejo con la miel en los labios y si quereis conocerlo, tendréis que venir y preguntarnos durante las próximas excursiones, porque VOLVEREMOS!.
Espero que os haya gustado y me gustará volver y que tú, lector, vengas con nosotros a disfrutar de este Parque tan fantástico que tenemos aquí.

Hasta la próxima amig@s!!

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