Fatiga crónica o encefalomielitis mialgica

Hipersensibilidad central o Síndrome de Sensibilidad Central

Buenas mis queridas/os amigos y lectores, con esta sección os hablaré de este problema de salud tan incapacitante que sufrimos un gran numero de mujeres y también un pequeño numero de hombres. Lo haré en formato video también a petición, ya que hay muchas personas mayores que sufren este síndrome y no saben leer correctamente con lo cual les es mas fácil en formato video. Estos los podréis ver en la sección de «Diario de mi diagnostico«

Voy a explicaros que es esto de la fatiga crónica o encefalomielitis mialgica.

Este síndrome es una entidad compleja y controvertida, de etiología desconocida, que aparece en la literatura médica en 1988, si bien desde el siglo XIX se identificaron cuadros clínicos de fatiga crónica idiopática con diferentes nombres, desde neurastenia, neuromiastenia epidémica y encefalomielitis miálgica benigna hasta la actual propuesta de enfermedad de intolerancia al esfuerzo (postesfuerzo). Todos ellos aluden a un estado crónico de fatiga generalizada de naturaleza desconocida, con limitaciones al esfuerzo físico y mental, acompañado de un conjunto de síntomas que comprometen diversos sistemas orgánicos.

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) encuadra este síndrome en el apartado de trastornos neurológicos (G93.3), aunque todavía no se hayan encontrado hallazgos anatomopatológicos que lo clarifiquen.

En 2011 se publicaron los criterios de consenso internacional, que establecen como síntoma cardinal el concepto inespecífico de «agotamiento neuroinmune postesfuerzo», junto a otros síntomas neurológicos, gastrointestinales, genitourinarios, inmunológicos y en los mecanismos de producción energéticos.

El SFC aparece de forma aguda, generalmente en una persona previamente sana, a menudo durante la convalecencia de una enfermedad aguda; en algunos casos tras mononucleosis infecciosa o estrés agudo poco marcado. El principal síntoma es fatiga, que no es secundaria a actividad excesiva, no mejora con el reposo, empeora con el estrés y es causante de discapacidad (física y mental) persistente. Otros síntomas son febrícula o distermia intermitente, artralgias migratorias, mialgias generalizadas, faringitis u odinofagia, cefalea, adenopatías cervicales o axilares dolorosas y otros síntomas menos frecuentes (náuseas, diarrea, dolor abdominal, anorexia, tos, vértigo, lipotimia, síncope, visión borrosa, parestesias y exantema cutáneo). También suele haber trastornos neurocognitivos y alteraciones del sueño.

La evolución es recurrente y regular, a veces con ritmo estacional. Cada brote puede ser diferente y los síntomas nunca desaparecen totalmente. La sintomatología empeora con el estrés físico o psíquico. El deterioro intelectual induce desasosiego, ansiedad o depresión.

Tabla 1. Análisis comparativo entre el síndrome de fatiga crónica, encefalomielitis miálgica y enfermedad de intolerancia al esfuerzo

CriteriosSíndrome de fatiga crónica (SFC)Encefalomielitis miálgica (EM)Enfermedad de intolerancia al esfuerzo (SEID)
Empty CellFukuda, 1994Carruthers, 2011Wright, 2015
MayoresFatiga crónica (6 meses o más): idiopática, inicio definido, no desaparece con el reposo, reduce sustancialmente las actividadesMarcada y rápida fatigabilidad, física y cognitiva, en respuesta al esfuerzo, que puede ser mínimoFatiga crónica (6 meses o más): idiopática, de inicio definido, no desaparece con el reposo, reduce sustancialmente las actividades
Malestar postesfuerzo con agravamiento de la sintomatología, y lenta recuperación, superior a 24 hMalestar postesfuerzo con agravamiento de los síntomas, con una lenta recuperación, superior a 24 h
MenoresSueño no reparador1. Síntomas neurológicos (4 categorías)Alteraciones neurocognitivas
Intolerancia ortostática
Trastornos neurocognitivos
Dolor
Alteraciones del sueño
Alteraciones neurosensoriales
2. Síntomas inmunológicos, gastrointestinales y genitourinarios (5 categorías)
Síntomas similares a la gripe
Malestar postesfuerzo de duración superior a 24 hSusceptibilidad a infecciones virales, con periodos de recuperación prolongados
Alteración de la concentración o la memoria recienteGastrointestinal: náuseas, dolor abdominal, hinchazón, síndrome del colon irritable
OdinofagiaGenitourinario: urgencia o frecuencia urinaria, nicturia
Adenopatías cervicales o axilares dolorosasSensibilidad alimenticia, medicamentos, olores o productos químicos
Mialgias3. Alteraciones en el metabolismo energético (4 categorías)
Poliartralgias, sin signos de hinchazón o enrojecimientoCardiovascular: intolerancia ortostática, hipotensión neural, taquicardia postural ortostática, palpitaciones sin arritmias cardiacas, mareos, aturdimiento
Cefalea de nuevo tipo, patrón o severidad (características diferentes a la habitual)Respiratorio: ahogo, dificultades respiratorias, fatiga de los músculos respiratorios
Pérdida de la estabilidad termostática
Intolerancia a cambios de temperatura
DiagnósticoCriterio mayor y al menos 4 de 8 síntomas de los criterios menoresTípica: criterio mayor +Criterio mayor y al menos uno de los 2 criterios menores
Resto de criterios (3 categorías + 3 categorías + 1 categoría)
Atípica: criterio mayor. Resto de criterios, variable
No es necesario esperar 6 meses
Necesario esperar 6 mesesNecesario esperar 6 meses
Del articulo «De la neurastenia a la enfermedad postesfuerzo: evolución de los criterios diagnósticos del síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica»

Se han documentado múltiples alteraciones orgánicas, pero no se ha establecido una biología común que aclare los mecanismos que subyacen a esta dolencia. Se enuncia como una disfunción neuroinmunoendocrina, con un diagnóstico exclusivamente clínico y por exclusión.

Diversos autores han propuesto incluir el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica dentro de los síndromes de sensibilidad central, aludiendo a la sensibilización central como el sustrato fisiopatológico común para este síndrome y otros.

El síndrome de la fatiga crónica o encefalomielitis mialgia (SFC) es una enfermedad sistémica caracterizada por una fatiga intensa física y mental que no remite de manera significativa con el reposo y que empeora con el esfuerzo físico y mental. Es una enfermedad crónica y debilitante que comporta una reducción muy importante en la actividad del paciente.

La astenia funcional o síndrome de fatiga crónica es una afección frecuente, invalidante y difícil de tratar. La primera etapa consiste en realizar un estudio minucioso que permita descartar causas somáticas que responden a un tratamiento médico específico. También hay que detectar posibles comorbilidades psiquiátricas o por adicciones y, en su caso, tratarlas. El tratamiento del síndrome de fatiga crónica está basado en técnicas de comunicación centradas en el paciente, en una limitación de su peregrinaje médico y en una terapéutica que gira en torno a la rehabilitación al esfuerzo, psicoterapia y, en ocasiones, prescripción medicamentosa prudente. El tratamiento de estos pacientes depende de la duración y a menudo permite una mejoría sustancial en caso de una buena alianza terapéutica y de objetivos accesibles compartidos con el paciente.

Además de la fatiga, el SFC puede incluir artralgias, mialgias, cefaleas, ansiedad, síntomas depresivos, alteraciones de la esfera cognitiva, alteraciones del sueño o intolerancia al ejercicio físico.

Es de causa desconocida aunque en su etiología se han implicado múltiples factores desde los genéticos, estrés, hasta los ambientales e infecciosos. Forma parte de los llamados síndromes de sensibilización central junto a la fibromialgia, la sensibilidad química múltiple y la sensibilidad electromagnética.

Las manifestaciones clínicas relacionadas con el SFC son muy amplias y afectan múltiples órganos y sistemas como recogen los criterios internacionales revisados del 2011. Destaca la fatiga cognitiva, el malestar post-esfuerzo y el trastorno del sueño como síntomas constantes y relevantes del SFC.

Muchas manifestaciones clínicas del SFC son similares a las de la fibromialgia, por lo que se suponen mecanismos fisiopatológicos similares en ambos procesos. En la fibromialgia, se sabe que las diversas manifestaciones clínicas se producen de acuerdo con el tipo de neurotransmisor alterado y el centro donde éste actúe. Además, este trastorno en los neuromoduladores del sistema nervioso podría afectar el eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal y el impacto de este trastorno sobre el sistema nervioso autónomo, y explicaría satisfactoriamente algunas de las manifestaciones clínicas más frecuentes en el SFC.

Que dicen los estudios:

Diferentes estudios han demostrado la asociación del síndrome de fatiga crónica (SFC) con otras enfermedades, entre ellas, la fibromialgia (FM). Y concluyen que la comorbilidad FM empeora los parámetros clínicos, la fatiga y la percepción de la calidad de vida en los pacientes con SFC.

Articulo «Impacto de la fibromialgia en el síndrome de fatiga crónica.»

El síndrome de fatiga crónica (SFC) se caracteriza por la presencia de fatiga intratable y sueño no reparador, síntomas con una alta prevalencia en múltiples enfermedades y/o como efecto secundario de diferentes fármacos. Diferentes trabajos demostraron una alta prevalencia de los trastornos del sueño asociados al SFC. Además, los síntomas de sueño no reparador y fatiga son síntomas frecuentes en los trastornos del sueño, lo que hace que en muchos pacientes con SFC haya que descartar un trastorno de sueño primario.

Articulo «Síndrome de fatiga crónica y los trastornos del sueño: relaciones clínicas y dificultades diagnósticas

El SFC afecta preferentemente a mujeres jóvenes, condiciona importante ausentismo laboral. Entre los criterios diagnósticos destacó la intolerancia al ejercicio físico, la disfunción neurocognitiva y el sueño no reparador. En la valoración del paciente, es muy importante la aplicación de los criterios canadienses y estudiar la comorbilidad.

Articulo «Síndrome de fatiga crónica: estudio de una serie consecutiva de 824 casos evaluados en dos unidades especializadas»

Los pacientes con SFC presentaron déficit cognitivo en funciones atencionales y ejecutivas, independientemente de la presencia de depresión. No se observaron diferencias significativas en funciones cognitivas entre los dos grupos de pacientes. Estos datos sugieren que el déficit cognitivo que presentan los pacientes con SFC no es secundario a la depresión. Se debería tener en cuenta este resultado en la implementación de un programa terapéutico en estos enfermos.

Artículo «El rol de la depresión en el déficit cognitivo del paciente con síndrome de fatiga crónica»

Tratamiento

No tiene tratamiento etiológico y los tratamientos sintomáticos y de apoyo al paciente son los actualmente utilizados.

  • Psicoterapia: este tratamiento busca conocer la realidad de los síntomas del paciente y la incapacidad asociada a ellos, proporcionar al paciente y a su familia educación adecuada sobre la naturaleza del SFC, tratar los trastornos por depresión y ansiedad que se detecten, alentar la recuperación de un funcionamiento normal con menor grado de deterioro y ayudar al paciente a superar los obstáculos interpersonales y laborales mediante el aumento de su autoestima. Entre los diferentes métodos, el tratamiento cognitivo conductual ha mostrado eficacia significativa para los pacientes con SFC. La mayoría de los protocolos se basan en 3 pilares:
    • realizar ejercicio físico programado,
    • controlar y afrontar el estrés asociado a la enfermedad y
    • lograr la reestructuración cognitiva.

Las medidas terapéuticas fundamentales son educar e informar al paciente, planificar adecuadamente las actividades, controlar y manejar los acontecimientos estresantes, mantener una adecuada higiene del sueño, mantener la autoestima y evitar estados emocionales negativos de depresión.

  • Ejercicio gradual progresivo: se ha probado que los programas de ejercicio gradual son beneficiosos para algunos enfermos, ya que mejoran tanto la capacidad de trabajo físico como las variables psicológica y cognitiva. Los principios generales del tratamiento son los siguientes:•
    • Comenzar con ejercicios de baja intensidad y reducir al mínimo aquellos que producen contracciones musculares exageradas, como los ejercicios de los miembros por encima de la cabeza.•
    • Ayudar al paciente a encontrar la intensidad de ejercicio adecuada que lo mantenga activo sin empeorar los síntomas. Es importante que la intensidad se establezca un día en que el paciente no esté mejor ni peor que lo habitual.•
    • Estimular el sentimiento de autonomía, lo que es especialmente importante para pacientes con SFC que han perdido el efecto antidepresivo natural del ejercicio y sienten fatiga o malestar postesfuerzo.•
    • Indicar ejercicios que no causen dolor importante.•
    • Incrementar gradualmente la frecuencia y la duración de los ejercicios tolerados del programa, pero siempre con baja intensidad.•
    • Brindar indicaciones claras, sencillas y precisas.
  • Tratamiento farmacológico: se han probado numerosos fármacos para tratar el SFC. Sin embargo, hay pocos ensayos clínicos aleatorizados para comprobar su eficacia. Algunos de ellos son antidepresivos, esteroides, anticolinérgicos, agentes antivirales y otros. Los resultados han sido poco consistentes.
  • Tratamiento inmunológico: existen también algunos tratamientos experimentales basados en la hipótesis de la etiología inmunológica del síndrome, pero no hay todavía resultados de ensayos clínicos controlados.
  • Medicinas alternativas: en la actualidad, se están utilizando múltiples tratamientos alternativos para el SFC, como acupuntura, hierbas medicinales, homeopatía, etc. A pesar de esto, es muy difícil encontrar en la bibliografía científica referencias a ensayos clínicos aleatorizados con tratamientos alternativos y, cuando se encuentra alguno, la calidad metodológica suele ser deficiente; no obstante, se debe recordar que la falta de evidencia científica no equivale a que no esté verificado.
  • Aspectos sociales y laborales: el SFC se puede asociar a problemas sociosanitarios importantes, tanto personales como laborales. Como otras enfermedades crónicas, no sólo afecta al enfermo, sino a toda su familia, que deberá adaptarse al problema. El paciente puede requerir adaptación del horario y de las condiciones laborales con las consiguientes consecuencias económicas. Según la legislación vigente, las adaptaciones del puesto de trabajo, los planes y el fomento del empleo, la inserción en el mundo laboral o la reinserción tras un período prolongado de baja laboral son un derecho sólo si el grado de minusvalía es igual o superior al 33%. Algunas veces pueden obtenerse esos derechos por causa de enfermedad o por invalidez total permanente a través de convenios colectivos. Es muy importante que haya un buen asesoramiento acerca de las coberturas sociales aplicables. La noción de invalidez “permanente” es problemática dado que mucha gente con SFC mejora en forma gradual. En las personas que hayan estado gravemente invalidadas e incapacitadas para trabajar durante más de 5 años, la probabilidad de una importante mejoría en 10 años es menor del 10–20%. A los efectos medicolegales, esto podría considerarse “invalidez permanente”. Es importante que el paciente reciba el asesoramiento adecuado en relación con estos aspectos.

Conclusiones

Los estados de fatiga crónica idiopática asociados a síntomas neurológicos, inmunológicos y emocionales han recibido múltiples nombres a lo largo de la historia, como neurastenia, neuromiastenia epidémica, EM, SFC y la actual propuesta de SEID.

Desde un punto de vista práctico, el médico de familia debe sospechar la presencia de este síndrome ante un paciente que refiera una fatiga de más de 6 meses de duración, ya sea de forma continua o intermitente. Todo ello con una analítica y exploración que no reflejan ninguna alteración que pueda explicar el estado de debilidad e incapacidad que refiere el paciente y que le dificulta o incluso imposibilita mantener una actividad normal.

La complejidad de este cuadro requiere de la colaboración de otros colegas para establecer el diagnóstico. A día de hoy no hay unos criterios objetivos que ayuden en el diagnóstico o seguimiento de esta dolencia, por ello es necesario investigar para esclarecer sus mecanismos etiopatogénicos.

El papel del médico de familia es clave en la enfermedad, para la detección de aquellos pacientes que presenten una fatiga de naturaleza desconocida que se prolonga de forma continua o intermitente durante más de 6 meses, al objeto de realizar un diagnóstico temprano y establecer un plan de actuación frente a una enfermedad crónica con unos altos niveles de morbilidad en la esfera física y mental.

Nos quedamos con:

  • La prevalencia estimada de fatiga en Atención Primaria varía entre el 6% y el 32%, un 5-15% sufren fatiga crónica (>6 meses) y el 0,5-4,4% tienen SFC.•
  • La definición del SFC/EM requiere el cumplimiento de unos criterios clínicos específicos que se han ido modificando a lo largo de la historia.
  • Un conocimiento de la enfermedad ayuda en la mejora de la calidad de vida de estos enfermos crónicos, reduce el tiempo diagnóstico, genera, por tanto, satisfacción entre paciente y médico, y requiere una menor cantidad de recursos sanitarios.

Bibliografia:

  1. Sensibilización central en el síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia; un estudio de casos y controles.Eselvier. Volumen 150, noviembre de 2021, 110624. https://doi.org/10.1016/j.jpsychores.2021.110624
  2. Astenia funcional o síndrome de fatiga crónica. Eselvier. EMC – Tratado de Medicina. Volume 25, Issue 2, June 2021, Pages 1-7
  3. De la neurastenia a la enfermedad postesfuerzo: evolución de los criterios diagnósticos del síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica. eselvier. Atención Primaria. Volume 51, Issue 9, November 2019, Pages 579-585
  4. Impacto de la fibromialgia en el síndrome de fatiga crónica. Medicina clínica. Volume 142, Issue 12, 16 June 2014, Pages 519-525
  5. Síndrome de fatiga crónica y los trastornos del sueño: relaciones clínicas y dificultades diagnósticas. Neurología. Volume 33, Issue 6, July–August 2018, Pages 385-394
  6. https://www.sessec.org/comites/sindrome-de-sensibilidad-central/
  7. Síndrome de fatiga crónica: estudio de una serie consecutiva de 824 casos evaluados en dos unidades especializadas. Revista Clínica española. Volume 211, Issue 8, September 2011, Pages 385-390
  8. El rol de la depresión en el déficit cognitivo del paciente con síndrome de fatiga crónica. Medicina Clínica. Volume 136, Issue 6, 12 March 2011, Pages 239-243
  9. Síndrome de fatiga crónica. Resumen del documento de consenso. Atencion primaria. Volume 41, Issue 10, October 2009, Pages e1-e5

Mas sobre el tema:

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