El cuerpo que duele también habla
Hoy quiero hablarte desde los dos lados de la camilla.
Desde la enfermera que ha cuidado cientos de cuerpos que se retuercen entre brotes, diagnósticos o silencios…
y desde la paciente que también aprendió a convivir con su propio dolor.
El dolor no es solo físico.
Es una experiencia que atraviesa la piel y llega a lugares donde a veces las palabras no alcanzan.
Cuando duele, todo se estrecha: la respiración, el ánimo, las ganas.
Pero incluso ahí —en medio del cuerpo que se tensa y del alma que se encoge— hay algo que sigue vivo: la posibilidad de aliviar.
He aprendido que el alivio no siempre llega como lo imaginamos.
A veces no cura, pero acompaña.
No borra el dolor, pero le da un sentido.
Y cuando le damos un sentido, deja de ser un enemigo para convertirse en un maestro silencioso.
Si hoy estás leyendo esto con cansancio o con ese dolor que no se va, quiero que recuerdes algo:
💫 No estás sola. No estás solo.
Tu cuerpo no te traiciona; te está hablando.
Y aunque parezca increíble, ese mismo cuerpo que hoy duele, también sabe sanar.
Sana cuando respiras despacio.
Sana cuando duermes un poco más sin sentir culpa.
Sana cuando decides pedir ayuda, cuando dices “basta”, cuando eliges escucharte.
🌿 Yo también he estado ahí.
Y aunque no haya recetas universales, te prometo que cada pequeño gesto de autocuidado tiene sentido.
El dolor no define tu historia: la transforma.
Y en esa transformación también hay esperanza, ciencia y alma.
💚 Minerva San Nicolás
Tu Enfermera Digital
Enfermera · Terapeuta especializada en Dolor y Sensibilidad Central


