ACOMPAÑAMIENTO

Acompañar no es dirigir, es caminar al lado

Acompañar procesos complejos no consiste en decirle a una persona lo que tiene que hacer, ni en ofrecer soluciones rápidas a problemas profundos. Acompañar es estar, escuchar, sostener y ayudar a comprender lo que ocurre, respetando el momento vital y los límites de cada persona.

Trabajo desde una mirada integrativa, donde la ciencia, la experiencia clínica y la vivencia personal se encuentran. Sin recetas universales, sin promesas vacías y sin exigencias añadidas a cuerpos que ya han tenido que sostener demasiado.


¿A quién acompaño?

Acompaño principalmente a personas que conviven con:

También a personas que, sin tener un diagnóstico claro, sienten que su cuerpo ya no responde como antes y necesitan comprender qué les está ocurriendo sin sentirse juzgadas o cuestionadas.


¿Cómo es este acompañamiento?

El acompañamiento se basa en:

No se trata de “hacer más”, sino de entender mejor y aprender a relacionarse con el cuerpo de otra manera.


Lo que este acompañamiento NO es

No es:

Es un proceso humano, flexible y respetuoso, que se adapta a la persona y no al revés.


Un espacio seguro y sin prisas

Cada proceso es único. Hay personas que necesitan comprender primero, otras que necesitan ordenar, y otras que simplemente necesitan ser escuchadas sin que se las intente arreglar.

Aquí el cuerpo no se fuerza.
Aquí se escucha.


Cierre

Si has llegado hasta aquí y sientes que esta manera de acompañar resuena contigo, podemos hablar. Sin compromiso, sin expectativas impuestas y sin prisas.

“Si en algún momento este acompañamiento tiene sentido para ti, podemos hablar.”