Cuando el cuerpo aprende a vivir en alerta
El sistema nervioso es el gran regulador de nuestra experiencia corporal, emocional y cognitiva. Es quien decide qué percibimos como amenaza, cómo respondemos al entorno y de qué manera el cuerpo gestiona el dolor, el cansancio, el descanso o la energía.
En personas con fibromialgia, síndrome de sensibilidad central y otros procesos complejos como la fatiga crónica, la sensibilidad química múltiple o las migrañas, este sistema suele encontrarse en un estado de hiperalerta mantenida. No porque la persona sea débil, exagerada o “demasiado sensible”, sino porque el cuerpo ha aprendido, por distintas razones, a protegerse viviendo en tensión constante.
¿Qué significa que el sistema nervioso esté desregulado?
Cuando hablamos de desregulación no hablamos de una lesión puntual ni de un fallo psicológico. Hablamos de un sistema que ha perdido su capacidad de adaptarse con flexibilidad.
Un sistema nervioso desregulado puede manifestarse a través de:
- Dolor persistente o amplificado
- Fatiga profunda que no mejora con el descanso
- Hipersensibilidad a estímulos (ruido, luz, olores, tacto, estrés)
- Dificultades de sueño
- Niebla mental, ansiedad o sensación de amenaza constante
Estas respuestas no son voluntarias. Son automáticas. El cuerpo hace lo que sabe hacer para sobrevivir.
Regular no es “relajarse” ni forzarse a estar bien
Regular el sistema nervioso no significa:
- Pensar en positivo
- Aguantar más
- Hacer ejercicios intensos
- Forzar la calma
La regulación es un proceso progresivo, no una técnica aislada. Implica ayudar al cuerpo a recuperar la sensación de seguridad, previsibilidad y ritmo.
Regular es:
- Respetar los tiempos del cuerpo
- Escuchar las señales antes de que se conviertan en crisis
- Entender qué lo activa y qué lo calma
- Dejar de luchar constantemente contra uno mismo
El papel de la neuroplasticidad
El sistema nervioso es plástico, es decir, aprende y puede reaprender.
Así como aprendió a vivir en alerta, también puede aprender nuevas formas de responder al entorno.
Este reaprendizaje no es rápido ni lineal. Requiere:
- Información comprensible
- Experiencias corporales seguras
- Ritmo
- Acompañamiento respetuoso
No se trata de volver a “como antes”, sino de construir una nueva manera de habitar el cuerpo con menos amenaza y más regulación.
Pilares básicos de la regulación
Sin entrar en ejercicios concretos, la regulación suele apoyarse en aspectos como:
- Respiración adaptada (no forzada)
- Ritmo y dosificación de la energía
- Movimiento amable
- Descanso real
- Seguridad emocional
- Comprensión de lo que ocurre en el cuerpo
Cada persona necesita combinarlos de forma distinta. No existen recetas universales.
Un proceso único para cada persona
Aunque muchas personas compartan diagnóstico, ningún sistema nervioso es igual a otro. La historia vital, las experiencias previas, el contexto y el momento actual influyen profundamente en cómo se expresa la desregulación y en cómo puede acompañarse.
Por eso, cualquier abordaje respetuoso parte siempre de la individualidad, no del protocolo.
Cierre
Regular el sistema nervioso no es arreglar algo que está roto.
Es acompañar a un cuerpo que ha hecho lo mejor que ha podido para sobrevivir.
Desde aquí, la regulación se entiende como un camino posible, humano y realista, no como una exigencia más.
Síndrome de Sensibilidad Central
La fibromialgia forma parte de un conjunto de síndromes donde el sistema nervioso amplifica las señales. Comprender la sensibilidad central ayuda a entender por qué el dolor no es “solo muscular”.
Sistema nervioso y regulación
El dolor persistente en la fibromialgia está estrechamente ligado a un sistema nervioso en estado de alerta. La regulación es una pieza clave del proceso.
