Cuando las mujeres parían muchos hijos. La lucha de la enfermera Margaret Sanger

Margaret nació en 1879 en Nueva York, en una familia de emigrantes irlandeses compuesta por 11 hermanos vivos. Una familia que tenía periodos de mucha pobreza.
Seis años antes el Congreso de los EEUU había aprobado la ley Comstock que prohibía la publicación de información sobre sexo, reproducción o control de natalidad.
Esto creó un aumento de familias pobres con muchos hijos que no podían mantener. Las mujeres enfermaban o morían jóvenes por exceso de embarazos o por abortos clandestinos.
En 1902 Sanger estudió enfermería y en 1911 ocurrió el incendio de Triangle Shirtwaist donde mueren quemadas ciento cuarenta y seis costureras emigrantes. Los empresarios habían bloqueado las
puertas para evitar que pudieran salir.
Sanger trabajaba como enfermera visitadora y veía mujeres haciendo cola para hacerse abortos por 5$ porque no tenían acceso a anticonceptivos. A la pregunta de una mujer al médico de qué debía hacer para no quedarse embarazada éste le contestó “dígale a Jack que duerma en el techo”.
Las mujeres con mayor poder económico podían pagarse preservativos, diafragmas o cremas espermicidas.
Sanger tomó la decisión de luchar contra esta desigualdad a lo largo de toda su vida. Creó un periódico The Woman Rebel y desde él se dedicó a educar a las mujeres en sexualidad. Fue ganando adeptos que la apoyaron tanto económicamente como en momentos difíciles ante la justicia.
Con una amiga envió diafragmas cosidos en los bajos de los vestidos que enviaban a EEUU y se repartían entre familias con pocos recursos. Se les llamaba dedales.
Oponiéndose a las autoridades y a la Iglesia Católica pero con ayuda de mujeres que asistían a sus charlas montó en Brownsville en Brooklyn, NY – la primera clínica para el control de la natalidad en los EE.UU.
En 1923, abrió la Oficina de Investigaciones Clínicas para el Control de la Natalidad. “Ninguna mujer debería verse forzada a tener un hijo que no podía mantener o no deseaba”.
En 1929 tenía renombre mundial pero la Iglesia impedía que hablara en público. Ella le pidió a un amigo que leyera su discurso mientras ella estaba a su lado amordazada.
Después de 20 años de lucha consiguió que un juez del supremo declarara que los métodos anticonceptivos no eran obscenos.
Consiguió que su amiga McCormick pusiera millones de dólares para la investigación de Gregory Pincus,
John Rock y M.C. Chang y lograr un anticonceptivo seguro, confiable, de bajo costo y que la mujer pudiera controlar. En los años 60 se aceptó la comercialización de la Píldora y con ella la liberación sexual de la mujer.
Hasta los años 70 no se reconocieron los derechos que Sanger defendía.
Los contrarios a la planificación familiar continúan poniendo en boca de Sanger palabras que nunca dijo o hechos que nunca se produjeron.
Lo que si es cierto es que una hija de un inmigrante, enfermera y mujer consiguió cambiar la vida de muchas mujeres y lo continua haciendo.

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Albert Sánchez. Historiador y Crítico de cine.

Este articulo me lo pasaron cuando era directora para revista sanitaria pero no se llegó a promocionar, así que me corresponde enseñároslo para que se difunda. Agradezco a Albert Sánchez (autor) que nos cuente esta y mas historias que podremos ver en la sección de “Historias de tu enfermera”.

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