Mi otro amor

Historias de nuestros lectores

Por Cocarutas

                                             

Hoy os cuento uno más de mis amores, esta vez vegetal, hace unos diez años regalé a mi mujer por su cumpleaños esta planta, no sé ni su nombre científico, es conocida como la suegra y la nuera, por aquello de que echa dos flores y cada una está de espaldas a la otra, es preciosa, le gustan los mimos y las caricias suaves, al contrario que las suegras y las nueras es muy callada, en cambio adora los susurros, sus pétalos tiemblan de orgullo y emoción cundo le dices lo hermosa que es y cuanto agradeces su belleza.

El caso es que cada año puntual a su cita a finales de mayo florece, es como un premio a los cuidados que le dispensamos todo el año, el año pasado, tal vez alcanzó su madurez y para demostrarlo echó tres flores, una un poco más retrasada, pero igualmente hermosa, fue una explosión de color y alegría en casa, cada día al levantarme, incluso antes de lavarme la cara, acudo a la terraza a darle los buenos días y por la noche antes de acostarme le regalo un poco de agua, que recojo de la lluvia para saciar la sed del calor del día, este año regresé de mi gira de casi dos meses, en cuanto llegué, el día 15 de mayo, fui a verla, estaba más bien triste, el riego automático que le dejé no regaba suficiente, le pedí disculpas por tenerla abandonada, compensándola con un buen riego y abono ecológico, en solo ocho días agradeció mi presencia, esta vez con cuatro flores en el mismo tallo,  cada cual más hermosa, seguro que se adaptó a los tiempos, (ahora ya empieza a ser normal tener más de una nuera y por lo tanto más de una suegra), loco de alegría le acariciaba, le daba de beber cuando el calor apretaba, por la mañana le recitaba pequeños poemas que la frescura del roció posado en sus pétalos me inspiraba y por la noche recogía los reflejos de la luna que resaltaban más sus colores para dormir plácidamente.

 Disfrutamos de su grandeza durante nueve días, hasta que sus pétalos empezaron su declive, fue entonces cuando me di cuenta que embelesado con tanta belleza, ni me di cuenta que ya tenía preparado otro tallo para regalarnos, otra floración casi inmediata, esto no es normal, no lo había hecho nunca, tal vez sabe que pronto emprenderé el vuelo otra vez y no quería que me perdiera una segunda floración, estoy seguro que esta belleza se nutre del amor que le profeso, no pude dejar de enseñárosla, espero que el amor que irradia extienda mi cariño entre todos mis amigos.

Gracias mi gran amor.

Por regalarme tanta hermosura.

Voy a comerte a besos.

No puedo darte la luna.

Queréis conocer mas sobre Cocarutas? Aquí os dejo su blog: https://cocarutas.blogspot.com/

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